Defensa Pasión

26/11/2011

De noche no puede

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Defensa lo ganaba 1-0 y no lo liquidaba, y sobre la hora un error de Perafán y los defensores le permitieron a Ferro, para que luego pudieran hacer tiempo y cuidaran el empate logrado como si estuvieran ganando la final del mundo. Así se terminaron pagando las chances de gol erradas muy caro una vez más.

 

 

Si en la fecha pasada había sido el Deportivo Merlo el que despilfarró en un arco y después lo pagó en el propio, hoy fue el Halcón de Florencio Varela el que pagó caro no concretar las que tuvo en el primer tiempo. Si bien no perdió, el empate sobre la hora ante Ferrito dejó sabor a derrota, porque se jugaba en Varela y porque el rival era mezquino y con un planteo de equipo chico. Y quizá también dolió el hecho de que el empate viniera no por virtud del rival (bastante mediocre, volvemos a reiterar), sino que fue por un error propio. Y un error del arquero, el Flaco Perafán, que fue a buscar lejos una pelota, se llevó puesto a Lazzaroni, la perdió y le permitió a Pereyra Díaz empujarla con el arco desguarnecido. De esta manera el verdolaga se llevó un puntito a Caballito y Defensa volvió a dejar escapar dos, continuando con la funesta racha nocturna: de los tres partidos nocturnos de local, no ganó ninguno.

Se sabía que iba a ser un partido duro. Porque Ferro si no es el equipo más defensivo del torneo, pega en el palo. Se caía de maduro que acá iban a venir a cuidar el empate porque seguramente se consideran más chicos que Defensa. Y cuando lo consiguieron lo demostraron: en vez de ir a buscar el segundo, se quedaron haciendo tiempo en el corner. Patético.

Sin embargo había arrancado mejor Ferrito. Estaba rápido arriba y arrinconó al local los primeros minutos. De ahí se destacan dos intervenciones monumentales del Flaco Perafán, dos cabezazos, luego de una serie de corners, en el área chica y sin marca; en la primera Perafán la sacó hacia arriba, y en el segundo cabezazo la capturó sin dar rebote. Así se ganaba los aplausos y la ovación de los hinchas que se habían acercado en gran número al estadio.

Luego del sofocón inicial, Defensa comenzó a emparejarlo y los verdes, al verse inferiores, se refugiaron atrás. Y Defensa sabía que si buscaba de la mejor manera que sabe: con la pelota y tocando, el gol iba a llegar de momento a otro.

Llegó a los trece. Luego de un remate de Piriz Alves que Rearte tomó casi sobre la línea de fondo, dentro del área; luego enganchó hacia atrás y tiró el pase al medio para que Bustamante le dé mordido, rebote en un jugador de Ferro y la pelota se le termine metiendo abajo, al lado del palo, a De Giorgi. La gente pegaba el primer, y único, grito de la noche.

 

 

Ferrito, al ver que su plan había fracasado al verse en desventaja, se descontroló. No sabía qué hacer. Así fue como Defensa tuvo las mejores chances para ampliarlo, pero no las pudo concretar.

Se recuerda un remate de Píriz Alves, en una posición similar al gol que le hizo a Merlo y también de aire, pero lamentablemente le entró mordida a la pelota y fue fácil para el arquero visitante.

Y la peor fue la que tuvo Bustamante.Tomó el balón en un sector similar a Rearte en el primer gol. Pero pecó de muy egoísta y en vez de tocársela a Martinena que entraba solo por el medio, lo quiso hacer él. Disparó sin ángulo y obviamente el arquero se la iba a atajar para que después la pelota se vaya lejos. Luego de esa jugada, Bustamante no sólo se ganó la reprobación de Martinena, que le siguió discutiendo la jugada en los minutos siguientes, sino de toda la gente del Halcón, que a cada pelota mal jugada del diez del Halcón, le bajaba una murmullo.

Luego no le quedaría ninguna otra jugada clara en lo que restó del primer tiempo. Tuvo chances pero no las pudo concretar. Y cuando el resultado en tan ajustado se sabe, no hay que perdonar.

Para el segundo tiempo, Gómez preparó un cambio desde el arranque, lo puso a Di Vanni en lugar de Aquino, para intentar algo diferente en el ataque. El DT de la visita sabía que no podía seguir con su esquema clásico de salir a defenderse. Entonces preparaba este cambio.

Sin embargo, en el segundo tiempo, Ferrito casi ni atacaba. Defensa tampoco. Las jugadas más peligrosas del Halcón, debieron haber sido centros por las bandas que nadie pudo llegar a conectar.

Acorde pasaban los minutos, Defensa se enamoraba cada vez más del 1-0 y Rodríguez, a diferencia de otros partidos, metía cambios distintos: primero sacaba a Martinena y Bustamante, para poner a Lea Fernández y Facundo Sánchez. Así pasaba al Negro Rearte de enganche, Sánchez por derecha y Leandro en el ataque. Un Leandro que entró a contrapierna: no le salió una.

Gómez sabía que el partido se le escapaba y sacaba a un defensor, Marcos Sánchez, para poner a Bruno Casanova, de oficio de ataque.

 

 

Faltaban cinco minutos para el final cuando Rodríguez finalmente quiso cerrar el partido: mandó a Goicoechea en lugar de Rearte. Así sólo quedaba Motoneta de los titulares de buen pie en cancha. Alguno se preocupó: cada vez que se apostó a algún cambio con oficio defensivo, a Defensa nunca le salió. El Halcón no sabe defenderse sin la pelota. Y si bien Goicoechea se paró como volante por el sector izquierdo, se sabe, él es defensor.

Y para colmo, el bigote de Favale, que habia tenido una noche criticable (se destaca una clarísima falta en el primer tiempo en la puerta del área a Martinena, donde lo agarraron groseramente y él y el juez de línea se hicieron los sota), inclinó la cancha a favor de Ferrito en lo que restó del partido, cobrando faltas inexistentes y no cobrándoselas a Defensa las que sí eran.

Y cuando el partido se moría, Defensa ya tirado completamente atrás porque no había jugadores en cancha que agarraran la pelota y fueran para adelante, Matías Díaz estaba solo y muy cansado ya, los verdecitos tirando centros a cada rato, en un enésimo centro que caía antes del punto penal, en el área, lejos, Shunke esperaba jugando de 9, Perafán quiso salir a agarrarla, la agarró pero chocó con García Guerreño, y así la pelota se le escapó y Pereyra Díaz tomó dos veces el rebote y en el segundo la logró meter, lentamente, para conseguir el empate y festejarlo como la Copa del Mundo.

En lo que restó de partido más la adición, Ferrito se dedicó a retenerla al lado del corner y hacer tiempo. Y su DT, bien de equipo chico, lo sacó al goleador para poner a un defensor, Martínez Montagnoli. Nada de ir a buscar el resultado, porque tenía con qué y Defensa, con los cambios que había hecho, había resignado ataque por completo. Pero se conformó con el puntito e hizo tiempo hasta el final del partido.

A Defensa no le quedó ni una después del empate. Pero era lógico: los cambios no había funcionado. A uno se le vienen a la mente partidos como el de River, que cuando Defensa lo tenía el DT mandó a la cancha a Irala Vergara para cerrar el partido y se lo terminaron empatando. O varios partidos incluso de la temporada pasada. Porque Defensa no sabe refugiarse, sólo sabe hacerlo con la pelota en el pie.

Y se terminó pagando caro no liquidarlo, tirarse atrás o dejarse empujar también por un Ferrito que venía a buscar el punto y se terminaron perdiendo dos. Da bronca, sí. Porque era un partido que tranquilamente se podría haber ganado. Hay que aprender de los errores, para tratar de no cometerlos en el futuro. Ya se aprendió que Defensa no sabe cerrar partidos. Sólo sabe hacerlo con jugadores de buen pie en cancha. Contra Quilmes lo demostraron: nunca se refugiaron, se defendieron con la pelota. Lo mismo contra Almirante Brown. Hoy quiso refugiarse como contra River y otra vez no le salió. Defensa tiene material para estar más arriba. A no matar a nadie. Son cosas que pasan. Y que seguramente se corregirán. A pensar en la copa el martes y en el partido del otro lunes, contra Huracán.

 

 

 

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