Defensa perdió uno a cero contra Instituto

En una hermosa tarde noche fría de octubre provocada por el fenómeno del niño, un digno Defensa y Justicia perdió uno a cero contra un respetable Instituto de Córdoba como local en el Tito Tomaghello.

La tarde noche se prestaba para vivir un alto duelo por dos de los animadores de una de las zonas del campeonato, dos equipos caracterizados por el juego al ras del piso y la elegancia y frescura sin presiones detrás. Los atorrantes de la hinchada no pararon de cantar en ningún momento del partido.

Si bien el Halcón arrancó mejor, con toques cortos parecidos a los que en los buenos momentos se dan en el papi fútbol, todo se desmoronó con el golazo de Jeremías Lázaro de media volea que reventó el travesaño y entró adentro y salió sin duda alguna. A partir de ahí, el equipo fue un desconcierto en sus imprecisas llegadas al área rival.

Defensa intentó reaccionar, tal vez con cambios tardíos -la Gloria aprovechaba cualquier oportunidad de rebote para contraatarcar, que odio el diez, el tres y el seis- pero le costó generar situaciones claras para alcanzar el empate. La más peligrosa fue la de Perrotta, quien, tras un gran pase de un recuperado Molinas, se llevó la pelota por delante y pegó en el travesaño y se fue para arriba.

El mister profesor don Julio Vaccari apuró las cosas, pero ni siquiera con los ingresos de Portillo, Perrotta, Hausch y Molinas -quien volvió tras su lesión- consiguieron revertir el resultado. Nos quedamos con las manos vacías en Varela dignamente a pesar de haber dejado escapar una oportunidad clave en la lucha por la clasificación y la puntería del torneo. En la fecha que viene ojalà, todo se revertirá y si de merecimientos se tratase, si dios y la virgen y el papa quieren, se volverá a su lugar.

Un agradecimiento especial para Shirley, otro para mi querido y estimado señor Walter Aranda y el impresionante equipo de trabajo armado de defensapasión, y un saludo grande para mi amigo el gran Orlando Galarza -sobrino de Galleguillo- que estaba con su flia, con quien nos volvimos a encontrar luego de habernos visto en el tren la vez aquella el día en que este casi me atropella porque en el cruce no vi que venía el otro tren y encima estaba con auriculares y una voz salvadora de mi vecino el Chivo me salvó, y otro saludo -aquí el saludador- para nuestra amiga la grafómana guitarrista clásica desencadenada nueva simpa del defensa, la insuperavle lucia seles.

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