En una tarde de un jueves caluroso, un sólido Defensa y Justicia le ganó a desconocido Riestra por 1 a 0 en condición de visitante.
El partido prometía, por lo menos un resultado favorable para el local, del que un tiempo a esta parte se había vuelto prácticamente invencible en esa condición, ese equipo que de tan solo nombrarlo da una especie de bronca. Por su rápida escalada a primera, por sus sponsors, influencers, canchereadas, porque parece que lo ayudan. Habíamos ido a jugar con ese temor. Decíamos, se prometía pierna fuerte, más por el lado de Riestra, acostumbrado a ese tipo de juego, pero lo que se impuso fue el juego vistoso y elegante que de a poco está empezando a mostrar Defensa.
Un desborde por acá, otro por allá. El intento de dominio de la pelota que se escapaba.
Hasta que finalmente llegó. Párrafo aparte merece el pase magistral de Aaron Molinas para el golazo de Botta por encima del arquero del alfajor, con una elegancia y calidad admirable digna de alguien que realmente vino a jerarquizar el equipo.
Pensar que no jugó Banega, pero el gol de Botta pareció casi una réplica del gol del mundial de Rusia que hizo Messi contra Nigeria con pase de aquel.
Defensa sumó. Ahora queda demostrar ante Estudiantes.
Habrá que estudiar.
