El Halcón le ganó a rápido Riestra

En una tarde de miércoles, un primertiempista Defensa y Justicia le ganó por dos a uno al duro y parejo y veloz Deportivo Riestra como local en Varela.

Riestra, podría decirse, es un equipo como en su momento lo fuimos nosotros, en cuanto a la sorpresa, la aparición de lo nuevo, pero sin nuestra historia en el viejo nacional B, sin apodos, sin nuestra gente, la marea verdeamarela, tan brasilera, que copaba cualquier cancha donde el equipo jugaba. En fin, dos equipos con un crecimiento exponencial, por lo menos futbolísticamente, que molestan a cualquiera, se enfrentaban.

Un encuentro que prometía a todas luces, con toda la platea llena este, de donde sale el sol, al precio que está, luego de que el visitante llegara victorioso de su goleada contra Boca en la primer fecha cómodamente. Del lado local se venía de un empate, muy trabajado, también como local (se está repitiendo toda la anterior rueda contra los mismos equipos?) y uno empieza a ilusionarse, y creo que a esta altura hay que ir con pies de plomo.

El primer tiempo fue todo de Defensa, quién movió la pelota, se dedicó a tenerla, construir de abajo, ser profundo. Tener los destellos del recuperado rey David Barbona y a Leandro Fernández como referencia en el área, es algo que le hizo bien al equipo. Si le sumamos al uruguayo Gutiérrez ni hablar. El primer tanto llegó tras un tiro libre ejecutado por el mismo David Barbona, donde el alfajorero amigo Nachito Arce dio un rebote, y el uruguayo Juan Manuel Gutiérrez capturó la pelota y la mandó a guardar. El segundo nació de un pelotazo de Agustín Hausch que Ignacio Arce no pudo contener, tras dar otro rebote, el rey David Barbona definió para poner el 2-0 llevándose todo por delante.

En el segundo tiempo, el Halcón no mostró el mismo nivel que en la primera mitad. Riestra se vino y fue en busca del descuento, que llegó gracias a un gol de Tomás González para establecer el dos a uno definitivo. El resto fue aguantar, como esos partidos que se vivieron en el mundial, sabiendo que se iba a ganar, que la película iba a terminar bien. Me acuerdo de cómo lo vívía un muchachito apodado Speed, que meses atrás había venido a la Argentina y había sido tan bien recibido, en el mundial estaba de la otra vereda, siempre. ¿Por qué? Por qué aceptamos esa contra habiendo dado todo. De seguro hay algo de la dialéctica con la que se convive desmedidamente en nuestra vida diaria. Esperemos, recemos, para que se continúe por esta senda en este larguísimo campeonato que apenas comienza. Vamos Julio, que no se nos venga a Agosto para sorprendernos.

 

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