Nos pincharon el vuelo
En una tarde de sábado para el olvido, un pálido Defensa y Justicia cayó por tres a cero en su visita contra el europeo Estudiantes…
En una tarde de sábado para el olvido, un pálido Defensa y Justicia cayó por tres a cero en su visita contra el europeo Estudiantes de La Plata.
En un primer tiempo para el olvido -todo lo fue- los pincharratas se pusieron en ventaja con los goles de Guido Carrillo (el único gol que se podría haber evitado y no debería haber ocurrido), Ezequiel Piovi y Tiago Palacios.
En el segundo tiempo, Estudiantes sacó el pie del acelerador y el partido fue más parejo, pero Defensa no encontró respuestas y apenas generó situaciones como para siquiera poder descontar. Para colmo, David Barbona marró un penal que le atajó Fernando Muslera, desatando el descontrol de la gente, como sentenciando ya el partido.
Es todo tan incierto que ni siquiera alcanza para explicar alguna teoría. Habrán visto la famosa teleserie Breaking bad y el nombre que eligió su personaje principal para ser una ficción dentro de la ficción: Heinsenberg. Walt es un profesor de química de secundaria, elige el nombre de Heisenberg por el principio de incertidumbre, que establece que no es posible conocer tanto la velocidad como la ubicación de un electrón. Entonces, ¿Dónde está? Bueno, esto parece ocurrirle a nuestro querido Defensa, no sabemos si está ahí en la cancha, o en nuestro pasado más remoto; ahora, en ningún momento se pudo hacer pie en la cancha o aunque sea mostrar alguno de los destellos que se habían mostrado en el anterior partido. No es momento aún de caerle al técnico, pobre Julio que ya se le ha venido Agosto, pero no se puede salir a jugar así, sabiendo que podemos ganar o perder por goleada, hagamos goles por lo menos, o que se pueda hacer tremenda campaña y clasificar primeros para perder contra los últimos en el primer partido de los playoffs, o directamente ni clasificarse.
Todo esto, ¿Importa para algo? No sé, la cadena del desánimo se acentúa, a estas alturas solo queda pensar en el próximo partido, y que estos pasen, que se llegue a los últimos partidos con alguna chance, alguna idea, alguna certeza, o tal vez dejar buscar alguna verdad y resignarse, despertarse, puesto que la verdad es una tierra sin senderos. ¡Jueguen chicos, jueguen!