Teoría del aburrimiento en la playa

En una tarde de sol en la ciudad feliz, unos pálidos Aldosivi y Defensa y Justicia empataron en un cero a cero aburridísimo, en el partido inaugural de la primera fecha del torneo que otra vez comenzó.

Se podría hacer una teoría del aburrimiento con este partido que ni el resumen dieron ganas de volver a ver. ¿Qué pasó? ¿La dureza de la pretemporada por los tiempos cortos de jugar ya? Es difícil no emitir una opinión sesgada, tratar de ser objetivo, más con este resultado. Con esta especie de loop que vuelve como un boomerang. Como si no tuviera fin, como si cargáramos la piedra de Sísifo, ese dios que empujaba montaña arriba una roca una y otra vez hasta volver a comenzar. Pero vayamos a lo que fue el partido. No hablemos de que nos siguen haciendo jugar en horario laboral, hora pico.

Salían los equipos, por el lado del local, sin mucha novedad, por el lado nuestro, tampoco. Empezó a correr la pelota, con esa emoción de volver a ver al Defensa. Alguno que otro pifie y mandada al lateral por el viento dificultó jugar el toque corto al que nos tiene acostumbrados. Pero avisó Defensa con pelota parada. Primero Botta, el flamante refuerzo, tapó el arquero. Después fueron inconsistencias de ambos lados. Lo mejor que le pasó al partido fue terminar.

Pero lo que no termina son nuestros anhelos de volver a ver un equipo como el que nos mal acostumbraron. Nos habremos vuelto perfeccionistas, autoexigentes. Nada de eso. Los equipos de antes, ese que empezó antes de la pandemia y continuó en los puntos álgidos de esta, eran equipos que arriesgaban e iban para adelante sin importarles mucho nada.

Personajes de renombre que se fueron, cansados, otros cansados que llegaron. Esperemos que lo de Botta y Banega, que no jugó, no haya sido una apuesta de esas que se dicen «están de vuelta» sino de jerarquía. Quizás les faltó acompañamiento. Acompañamiento en medio del aburrimiento.

Walter Benjamin llama al aburrimiento profundo «el pájaro de sueño que incuba el huevo de la experiencia». Tal vez al halcón le lleguen grandes cosas este año. O el que viene.

Pardas y a casa. No está mal. Un puntito es un puntito. Hay que hacerse fuertes de local, cuando nos toque jugar. Recemos para ganarle a Riestra allá en la que viene, o por lo menos sacarle un empate.

Saludos para mis tíos Cristina y Enrique allá en Mar del Plata.

 

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