De Varela a Gutiérrez

Sábado a la tarde, un renacido Defensa y Justicia venció categóricamente a un duro Unión de Santa Fé, como local en Varela. ¡Con uno menos!

El Tito Tomaghello explotaba en la tarde de comienzos de otoño, un otoño frío luego de la tormenta que recibía a su gente en el aniversario número 91 del club, fundado allá lejos y hace tiempo en 1935 por un pequeño grupo de amigos de la ciudad que no se imaginó -o tal vez sí- todo lo que iba a pasar en tantos años de historia. Hubo otro obsequio de parte del club que se apreció mucho, que fue el de permitir que vayan a la tribuna de Humahuaca dos personas invitadas por cada socio. Debo agradecer al señor Walter la invitación para conmigo y mi dulce amada Shirley, loca de emoción con este triunfazo que nos regaló el equipo.

En fin, el partido empezó duro, muy duro, demasiado duro. Unión siempre fue un equipo verdugo para nosotros, lo sabemos los que soñábamos con ese campeonato de Becca antes de la pandemia. Un Unión que también venía bien, arriba entre los animadores, que por momentos atacaba demasiado, generando espacios por las bandas, complicándonos un poco las cosas. Hasta que tuvimos la mala suerte de que se armara una escaramuza y el arbitro echara a Botta y a nuestro técnico Soso, expulsiones que dolieron un poco. Más porque Unión se empezó a venir que por el hombre de menos y las formas de las buenas costumbres. Era cuestión de esperar. Sostener era lo mínimo a lo que se podía aspirar.

¿Qué les habrá dicho Soso a sus muchachos en el entretiempo?

Gran acierto con el cambio de González. La cosa no resultó como se esperaba. Así arrancó el segundo tiempo, con un Unión intentando, con un Defensa aguantando, contragolpeando. Pero Unión no hacía daño. Hasta que en un momento Unión empezó a perder fuerzas, a estar descoordinado y el Halcón, con el empuje de la gente y los atorrantes de siempre, que no paraban de cantar, empezó a jugar. Y daba la sensación de que cada vez que atacaba era gol. Llegó el primero tras un centro de tiro libre donde la pelota entró prácticamente sola para que Souto le de un pase a la red y desate la locura de los hinchas.

Lo de Gutiérrez merece un párrafo aparte. Estaba solo, era el único delantero, debido al hombre de menos, corriendo como chico para el colegio, para todos lados. Lo que metió, lo que corrió el uruguayo merece que lo aplaudamos como se lo aplaudió luego del segundo gol que liquidó el partido. Cómo se la robó al defensor de ellos. Lo que habrá pasado por su cabeza en esa corrida final hacia el arquero. La frialdad para definir. Ha sido el jugador del equipo durante todo el torneo. La revelación.

El fútbol es el deporte más loco, más inesperado de todos. Hace unas semanas pedíamos la cabeza de alguien luego de tantos empates. Ahora, después de dos victorias consecutivas, hasta empezamos a soñar. Éxito, fracaso, dos impostores, tratarlos siempre con cuidado. Sombras momentáneas del camino, disfraces de la misma ilusión. La ilusión que nos condena.

A Defensa no le ganan. Juega bien, continúa como escolta y es el único equipo invicto en lo que va del torneo.

 

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