Atardecer de un lunes agitado, un aventurero Defensa y Justicia cayó por dos a uno contra el ferroviario Central Córdoba, en Santiago del estero, en condición de visitante.
Un Central Córdoba que impuso desde el comienzo su idea de juego, hasta que, fiel a nuestro estilo, quisimos salir jugando, intentar, y el chelito Delgado, que nos había dado una alegría la semana anterior, dio pie para que llegara el primer gol de ellos luego de una serie de trastabilladas que terminaron adentro. Uno a cero abajo. Segundo tiempo, empezamos a triangular, a buscar asociaciones, y luego de una magnífica jugada por izquierda, de esas que parecen de entrenamiento, merecidamente se llegó al empate. De la mano de Cesar Pérez Maldonado. Cañonazo que el pifie en el rival hizo más golazo aún. Chivo. Nos hicimos guapos, gracias al gran Beto, el verdadero, que cubre los tres palos de los arcos de Varela, en su estilo tardío. Una tapada acá, otra allá. Volando como un chiquillo. No hubo tiempo para el regreso de Chicho, al que hay que llevar de a poco y saberlo rodear. Había que cerrar el partido.
Y justo cuando parecía que nos traíamos el empate, mucho se había hecho ya, apareció un magro tiro libre, de esos que casi son penal y que son tan insulsos que parecen regalados. Entonces nos la mandaron a guardar para que estallen las almas santiagueñas en el estadio mundialista. Derrota que duele.
¿Cómo no ser hincha, entonces, de un equipo así? diecisiete partidos y solo una victoria, diecisiete whiskies, uno más y llegamos al poeta Dylan Thomas. De los suspiros algo nace que no es la pena. Hasta cuando nos van a seguir mandando a jugar los lunes. ¿Qué es, un castigo por no dar un buen espectáculo? ¿Llegaremos a llevar visitantes? Bueno, mejor, arriesguemos más y más. Pongamos todo. Jugadores, denlo todo. Que lindo torneo, parece hasta armado de nuevo, un Argentinos Juniors puntero, Barracas Central, Riestra, Unión, Central Córdoba, Independiente de Mendoza, no podemos vivir del pasado pero a esos equipos los forjamos nosotros en parte, es decir, faltamos nosotros, qué tiemblen los grandes! Ya vamos a volver a aparecer. Ojalá nos de la nafta o por lo menos tengamos la sube cargada para el pasaje de vuelta. Rezaremos por ustedes.
